• Colección de Esther Noriega
  • Desfile de Esther Noriega
  • Diseño de Ladybug
  • CYLFASHION en X Valencia Fashion Week
  • CYLFASHION en XI Valencia Fashion Week
  • Diseño de Esther Noriega - www.esthernoriega.es
  • Desfile de Esther Noriega
  • Diseño de Ladybug (Cristina Ferreira) - www.ladybug.es
  • CYLFASHION en X Valencia Fashion Week
  • CYLFASHION en XI Valencia Fashion Week

Únete a CYLFASHION

CYLFASHION en Facebook  CYLFASHION en Twitter  CYLFASHION en Youtube  CYLFASHION en Linkedin  CYLFASHION en Pinterest  Suscribción a CYLFASHION

11.640 seguidores en FACEBOOK
16.450 seguidores en TWITTER
188.161 reproducciones en YOUTUBE

 

QUÉ ES CYLFASHION

Vídeo de presentación de CYLFASHION

MERCEDES-BENZ FASHION WEEK MADRID 2015

Madrid Fashion Week 2015

Ana Antic, la estilista más poderosa de España

el .

De izquierda a derecha: la modelo Malena Costa, la actriz Ursula Corderó y la periodista Sara Carbonero, con estilismos de Ana Antic. / Cordon Press/Getty

¿Cuántos millones de páginas visitarán a diario todos los españoles? Entre todas ellas, la web Tras las pista de Paula Echevarría ocupa el puesto 324 en número de visitantes, según el medidor de posicionamiento Woorank. Nada mal para ser un blog de moda. Con casi 650.00 amigos, la actriz ostenta además el honor de ser la española más seguida en Instagram. Su nombre encabezó las búsquedas en España en Bing el pasado año y ocupó el segundo puesto de las de Google en 2012 (solo superado por la muerte de Whitney Houston). Prenda que se pone, prenda que se agota. No es de extrañar que marcas como Blanco, Tous o Pantene se la rifen.

La única que puede hacerle sombra en cuestiones de prescripción de moda es su amiga Sara Carbonero. Comenzó a detallar su día a día en una bitácora digital (Cuando nadie me ve, también alojada en la revista Elle) en otoño de 2013, y poco más de un año después ocupa el puesto 404 en número de visitantes. No ha colgado una sola foto en Instagram, pero su perfil ya cuenta con más de 160.000 seguidores. A diferencia de Echevarría, la periodista no solo utiliza el blog para mostrar sus estilismos diarios. Pero aunque escriba recetas de cocina o recomiende bares, el grueso de los comentarios de cada post (el que menos tiene acumula 300) preguntan por la marca o la tienda donde adquirió la prenda con la que realizó su última aparición pública. Una encuesta realizada entre los usuarios de la plataforma de venta online Showroomprivee la situaba entre las mejor vestidas de España.

La estilista Ana Antic. / CORDON PRESS

Además de trazar una pequeña radiografía de qué buscan (e imitan) muchas españolas a la hora de vestirse, estos datos apuntan a la que probablemente sea la figura más influyente de la moda comercial nacional: Ana Antic. Estilista, personal shopper e ideóloga en la sombra de gran parte del éxito de estos dos iconos patrios. “Con Paula trabajo puntualmente. Suelo colaborar más con Sara Carbonero, Elsa Pataky, Úrsula Corberó o Alba Carrillo”, explica. El logro de esta asesora de imagen es ayudar a configurar el estilo de algunas de las mujeres más seguidas. “Trato de facilitarles marcas o prendas que creo que les quedan bien, con el fin de que se sientan seguras a la hora de enfrentarse a sus compromisos profesionales”, explica.

Hija del famoso entrenador de fútbol Radomir Antic, Ana llegó a la moda tras estudiar Economía y Diseño de Interiores. “Supongo que no eres consciente de tu pasión por este mundo hasta que no te profesionalizas”, reflexiona. Comenzó trabajando como estilista en revistas y campañas de publicidad, y aunque ha colaborado con estrellas de la talla de Kylie Minogue o la modelo Bar Refaeli, se podría decir que encontró su nicho de mercado en el negocio nacional. En su cartera de clientas habituales brillan las parejas de deportistas de élite como Malena Costa (novia del futbolista Mario Suárez), Alba Carrillo (del tenista Feliciano López) o la propia Carbonero. Con todas ellas le une una relación que va más allá de lo meramente laboral, aunque quizá sea con la novia de Iker Casillas (al que también asesora) con la que mantiene una amistad más cercana. “Cuando tienes una amiga estilista es normal que recurras a ella a la hora de ir de compras”, opina. Así, cuando la periodista de Telecinco detalla en su blog los preparativos previos a un evento, siempre tiene unas palabras para ella. “Allí me espera mi amiga Ana Antic, que me ayudó con el estilismo”, escribía recientemente con motivo de una entrega de premios.

La clave de su éxito reside, según asegura, en la cercanía. Si hay algo que destaca en el trabajo de Antic es su capacidad para mezclar Zara con Gucci, firmas de lujo con marcas low cost, convirtiendo el estilo de sus clientas en algo adaptable para todos los públicos (y fácil de copiar). “Son muy conscientes de lo importante que es acertar en sus apariciones, porque son un referente para muchas seguidoras. Por eso, antes de seguir las modas, es más importante que sus elecciones las definan”, apunta. Asegura que sus aciertos se deben más a la confianza que a su propio gusto. “Sé lo que tienen en su armario y lo que pueden necesitar. Más que acompañarlas de compras, suelo enviarles fotos de las prendas que he visto para ellas. Son muchos años y nos conocemos bien”, cuenta.

Hija del entrenador Radomir Antic, muchas de sus clientas son parejas de atletas de élite

La fama de sus amigas poco a poco le va alcanzando. Ana Antic también se está convirtiendo en una referencia para muchas jóvenes. En 2012 publicó un libro, Tu personal shopper (Espasa), en el que explica los entresijos de su profesión. “Sé que hay estudios específicos para convertirse en asesor de imagen. En mi caso, me sirvió mi personalidad, mi gusto y muchos años de práctica”, afirma.

Desde hace algún tiempo, también aconseja y detalla su día a día en un blog alojado en la revista Telva, que se titula —muy oportunamente— Ana, ¿Qué me pongo? Además, imparte clases de estilismo en escuelas de moda y colabora con numerosas firmas, nacionales e internacionales. Solo le falta diseñar. “No lo descarto”, afirma. “Son cosas que se complementan, porque al final gran parte de este trabajo se basa en conocer el mercado con antelación”. Si sus clientas fueran las primeras en lucir sus creaciones, seguro que se agotarían al minuto de aterrizar en las tiendas.

Actrices hartas de ser vistas como perchas de lujo

el .

Julianne Moore, en la alfombra roja ante decenas de fotógrafos en los últimos premios de la SAG. / stefanie keenan (wireimage)

Aunque las entrevistas no sean del todo interesantes, ningún periodista tiene la desfachatez de preguntarle en los premios a los que acude porque él lo vale, de dónde ha salido el pelazo que luce desde que es Frank Underwood, sin que a nadie le conste que haya pasado por Lourdes.

Kevin Spacey es el paradigma, en estos tiempos de igualdades y desigualdades —y que me perdone Piketty, por mentar la desigualdad en un artículo que se apoya en frivolidades—, que permite abordar una cuestión seria: la revolución de las chicas listas de Hollywood contra el sexismo. Porque si hay un espacio planetario en el que hombres y mujeres son tratados de manera radicalmente desigual, ese es la alfombra roja. Y desde el 11 de enero, en que arrancaron los Globos de Oro, hasta el 22 de febrero, con los Oscar, vivimos en un éxtasis de entregas de premios, escotes en uve, bótox y preguntas irrelevantes y absurdas. Que nunca son para Kevin y sus amigos varones.

Cuando se trata de una actriz, por poner un ejemplo, candidata al Oscar, al gremio de la entrevista televisiva le es indiferente que tenga un cociente intelectual de 148, interprete a una mujer malgache piloto de avioneta, aprenda a pilotar y a hablar malgache sin acento, engorde 30 kilos para el papel, y luego los adelgace para poder enfundarse en un modelo de alta costura y recoger uno de los susodichos galardones. Cuando ponga el pie en la alfombra roja la inevitable pregunta será: “¿De quién es el vestido?”. Todo lo más, “¿Cómo has conseguido adelgazar?”.

Si Corea del Norte se ha convertido inesperadamente en un player del juego de Hollywood, es que todo es posible en domingo, que, justamente fue el día en que se celebraron los últimos Globos de Oro. Esa noche, dos actrices levantiscas, las ex Saturday Night Live Tina Fey y Amy Poehler, se hartaron del juego del “¿De quién es el vestido?”. Y esa misma noche se cargaron de razones por culpa de una nueva perversión informativa: un mini set con una cámara que muestra las manos y el detalle de la manicura de las actrices. Un trágala infumable, para entendernos. Aunque muchas se prestaron entre risas, nos llevamos la sorpresa con la dulce Peggy de Mad Men, Elizabeth Moss, puso la mano frente a la manicam pero para enseñar el dedo corazón en modo peineta. ¿Alguna duda?

[embedded content]

Los gestos revolucionarios son contagiosos. Jennifer Aniston, en los siguientes premios, los de la SAG, pasó sonadamente del tema con un “No” como un cañonazo. Jennifer (y muchas más) encontraron que lo de la manicam estaba al nivel del codo o culo. Ella estaba nominada y quería hablar de su interpretación. Y la revolución tomó aire en las redes sociales con el hashtag #AskHerMore y que enseñe la mano tu tía.

Hoy día, no hay revolución sin hashtag, y este debutó en los Emmy del año pasado. Lo lanzó un grupo liderado por mujeres cineastas, The representation Project. Su #AskHerMore podría interpretarse como “Pregúntale (a ella) algo más (interesante)”. Y una pregunta interesante sería hasta qué punto las actrices contribuyen a su cosificación, sometiéndose al juego que las reduce a perchas para trajes de 20.000 euros. ¿Beneficia a sus carreras tal exposición? ¿A sus bolsillos? ¿Es rentable pagar ese precio —entiéndase, preguntas tontas sobre ropa y accesorios— por exhibirse en la pasarela más cotizada del planeta? Difícil abandonar la mesa con la partida empezada. Se dan casos tan grotescos como el de la actriz Hayden Panettiere que moría por llevar un modelo de Tom Ford a los Globos de Oro del año pasado. Cometió la osadía imperdonable de comprárselo. La casa había apostado por una sola embajadora, Naomi Watts, y, ¡oh, sorpresa!, cuando comenzó a calentarse el asunto en las redes sociales, el propio Ford, muy elegantemente, envió un ramo de rosas a la única que se había tomado la molestia de pasar por caja.

Tina Fey, Amy Poehler y Jennifer Aniston se han sumado a la denuncia

Porque no se veía un caso tan insólito desde que Emma Thompson contestara a la pregunta “¿De quién es tu vestido?” con un rotundo: “Mío”. Idéntica a la respuesta de nuestra admirada Terele Pávez en unos Goya, que añadió: “Para eso lo he pagado con mi dinero”.

Que a nadie se le escape que la protesta llega del lado de las actrices resultonas; las chicas listas y graciosas a las que nunca veremos prestando su rostro a un bolso. No en vano, el grupo de apoyo a la revolución de las preguntas interesantes se autodenomina AmyPoehlerSmartGirls. La industria de la moda es ya una segunda-primera ventana para las actrices de la lista A, las top, con Oscar y tipazo, como Jennifer Lawrence o Cate Blanchett, invitadas a los desfiles de París en avión privado. Ellas se convierten, gracias a sus celebradas apariciones en las alfombras rojas, en iconos publicitarios de firmas que cotizan en los índices LVMH y Armani. Pero nada es gratis. Para cumplir contratos están la mencionada alfombra, la prensa y un público ávido de saberlo todo sobre sus ídolos. Hasta cómo les llevan las cutículas.

Confieso que, en la década larga en la que cubrí como periodista las alfombras rojas, también formulé la dichosa pregunta; era obligado. Pero también me interesaba por trabajos recientes, el papel de la nominación o algún detalle curioso en torno a la ceremonia. No hay tiempo para grandes reflexiones. Los publicistas empujan a las estrellas hacia la cámara siguiente en una liturgia que evoluciona en connivencia con la industria de la moda y la belleza. Que haya llegado el momento de poner límites, o romper las reglas, está en la mano de las actrices. Sin enseñarla en la manicam. Y con preguntas como las de Kevin. #AskHerMore

Cinco actividades que hacer para olvidarse del frío

el .

Preparar una fondue con Le Creuset

Los símbolos gastronómicos de los noventa regresan con fuerza esta temporada, y lo hacen libres de prejuicios, como plantea esta fondue de Le Creuset. Puede que el chocolate o el queso caliente no sea recomendable a diario, pero una dosis de maximalismo calórico bien administrado puede solucionar sus ansias hedonistas mientras en la calle hace frío.

Comprar tu entrada para un concierto de Tricky

Hubo un tiempo en que Bristol era la capital musical del mundo, el trip hop triunfaba y las producciones discográficas ostentaban alambicados alardes tecnológicos como los de Björk y Tricky, dos artistas que vuelven a la primera línea en 2015. La primera lo ha hecho de forma inesperada, con un magnífico disco prematuramente publicado en iTunes, y el segundo llega a los escenarios de Barcelona, Valencia y Madrid para demostrar que sigue en plena forma.

Visitar la Sala de Fumar del Palacio de Aranjuez

Del rey consorte Francisco de Asís se suele contar que, en su noche de bodas con Isabel II, llevaba más encajes y puntillas que su esposa. Políticamente irrelevante y patrióticamente incómodo, posiblemente presintió que no sería recordado con especial aprecio, así que se ocupó de dejar un legado tan rotundo como gratuito: una fastuosa Sala de Fumar ubicada estéticamente en algún punto intermedio entre la Alhambra de Granada, el vestidor de Dorian Grey y la Sala Bagdad. Aproveche el domingo para coger el coche hasta Aranjuez y sumergirse en uno de los episodios más decadentes de nuestro patrimonio.

Olvidarse de la lluvia con una chaqueta de Barbour

Bailar bajo la lluvia puede quedar muy bien en los musicales, pero la vida real es algo muy distinto. Como pedirle que se quede en casa es batalla perdida, le recomendamos que al menos se ahorre un resfriado con una buena protección, como la que le proporciona esta chaqueta Barbour de tweed impermeable que puede encontrar a un precio imbatible en Las Rozas Village (otro plan para días aciagos).

Hacer una pausa galerística en Ganz

Con varias ferias de arte a la vista, las galerías madrileñas se afanan en presentar sus exposiciones estrella durante estos días. Si tiene pensado hacer la ruta que recorre la calle Alameda (Ponce+Robles, La Fábrica, Cámara Oscura) hasta llegar al Reina Sofía y a la muy vigente Doctor Fourquet (Helga de Alvear, Nogueras Blanchard, Casa Sin Fin, Eva Ruiz), le recomendamos unos minutos de sosiego entre instalación e instalación. Por ejemplo, en Ganz (Almadén 9), un cálido café-bistrot impecablemente decorado y con una carta apta para todos los momentos del día.

¿Vestir bien o vestir adecuado?

el .

Decía Balenciaga: “Un buen modista tiene que ser arquitecto para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida”. En pocos días he tenido la suerte de leer dos libros sobre la moda, el estilo, la elegancia y todo eso de lo que sabe todo el mundo y nadie es capaz de definir. Uno de los libros es nada menos que de Adolf Loos (Por qué un hombre debería ir bien vestido. Metroverlag, en inglés) y el otro es nada menos que de Lorenzo Caprile, sin cuyo vestido rojo de presentación en la realeza, la reina Letizia no sería ni la mitad de lo que es.

Naturalmente, el texto de Loos publicado a comienzos del siglo XX no se parece al de Caprile un siglo después, pero la mezcla sirve para desmentir el postulado de ambos. Caprile proclama que la moda no es arte, mientras Loos hace de la moda un universo donde cabe, como para Balenciaga, todas las artes del mundo.

Los consejos del gran Loos y los de Caprile se juntan, sin embargo, para exaltar la importancia de ir bien vestido. Cada cual no es nada claro sin esa distinción, o peor: es aquello en lo que no sabe distinguirse. Hoy, como predice Loos (1870-1933), los mendigos tenderían ya a vestirse igual que los señores, y los hijos de los señores, puede añadirse tras el estilo grunge, tomarían la inspiración de los mendigos.

Pero, efectivamente, tanto para Loos como para Caprile, no todos pueden ni deben vestirse igual en los tejidos y en las formas. La moda vintage, por ejemplo. Eso le queda bien a una jovencita delgada pero arruina la imagen de una señora mayor. El juego con el patronaje es capital y, por ejemplo, es importante cómo los cuerpos femeninos aguantan o no el bies. Sólo las muy proporcionadas serán capaces de hacer frente al bies. Balenciaga enseñó que cuantos menos cortes y costuras, mejor que mejor, pero hay clientas que, en manos de un mal modista, tratan de resolver con pinzas una anatomía sin proporción.

Nada de pinzas, nada de superposiciones ni de pliegues. La máxima de Loos. “El ornamento es crimen” (título de su escrito principal). Vale cien años después. No se trata de reproducir por completo la pureza del international style, pero sí de no conjuntar forzosamente la proporción del cuerpo con la función de la ropa.

Ser delgada puede ser igual a ser rellenita si se mantiene la proporción. El secreto está en la masa; y en su atractiva distribución. Porque si los grandes estampados se encuentran desaconsejados para las menos estilizadas, tanto Grace Kelly como Sofía Loren le sacaron partido a los expresos motivos florales y geométricos de Emilio Pucci (1914-1992). Incluso Marilyn Monroe con unos kilos de más fue incinerada con un vestido del mismo autor.

Y no todo, desde luego, es relativo. La ley de la belleza, las normas del estilo y la elegancia actúan severamente bajo una apariencia natural. El libro de Adolf Loos es un catecismo para introducir en el gusto por vestir bien, el libro de Caprile (Estilo. Planeta, 2015) es, hoy por hoy, la biblia de la moda en español. Sería una lástima que hombres y mujeres no aprovecharan su contenido. Caprile no sólo conoce la historia del vestido hasta el punto de hacer los vestuarios para las obras clásicas de los teatros nacionales españoles, sino que si alguien que desee lucir en una boda, una condecoración o un gran funeral, Lorenzo Caprile es la luminaria estética de la oportunidad.